Monumento a los Descubrimientos

Monumento a los Descubrimientos

El Monumento a los Descubrimientos (en portugués Padrão dos Descobrimentos), de la autoría de Cottinelli Telmo (1897 – 1948) y del escultor Leopoldo de Almeida (1898 – 1975), fue erigido por primera vez en 1940, de forma efímera, integrado en la Exposición del Mundo Portugués. Construido en materiales perecederos, poseía una ligera estructura de hierro y cemento y su composición escultórica estaba moldeada en fibra de yeso (composición de tipos de yeso y estopa, consolidada mediante encofrado o enrejado de madera o hierro).

En 1960, con motivo de la conmemoración de los 500 años de la muerte del Infante Don Enrique, el monumento fue reconstruido en hormigón y sillería de piedra rosal de Leiria y las esculturas en sillería de piedra caliza de Sintra. 1985: se inaugura el Centro Cultural de los Descubrimientos. El arquitecto Fernando Ramalho remodeló el interior, dotando al monumento de un mirador, un auditorio y salas de exposiciones.

Aislado y resaltado en el rompeolas ubicado a la orilla del Tajo, el Monumento a los Descubrimientos evoca la expansión portuguesa, sintetiza un pasado glorioso y simboliza la grandeza de la obra del Infante Don Enrique, el impulsor de los descubrimientos.

Una carabela estilizada se hace a la mar, llevando en la proa al Infante Don Enrique que mira hacia el horizonte, ajeno a lo que le rodea; en las dos rampas laterales se dirigen hacia la figura simbólica del Infante algunos de los protagonistas (32) de la gesta ultramarina y de la cultura de la época: navegadores, cartógrafos, guerreros colonizadores, evangelizadores, cronistas y artistas son retratados con los símbolos que los caracterizan.
Estructura en forma de carabela, de planta rectangular, con el lado sur tallado.
Construido en hormigón, revestido de piedra caliza rosal de Leiria.
Formado por un elemento en vertical, que constituye un mástil estilizado, con orientación Norte – Sur, tiene en cada una de las caras dos escudos portugueses, con las cinco esquinas, envueltos por una banda con 12 castillos y en el centro flores de lis estilizadas.
Adosadas, en cada cara, tres estructuras triangulares, con una de las caras curva, creando la ilusión de velas ondeando mecidas por el viento.

La cara norte, en la que se pueden apreciar inscripciones en letras metálicas, está formada por dos gigantes de sillería. En el lado izquierdo, sobre un ancla, se puede leer: AL INFANTE DON ENRIQUE Y A LOS PORTUGUESES QUE DESCUBRIERON LOS CAMINOS DEL MAR. En el lado opuesto, sobre una corona de laurel: EN EL V CENTENARIO DEL INFANTE DON ENRIQUE 1460 – 1960. En el centro, un tramo de nueve escalones da acceso a un atrio que posee vistas de toda la zona que rodea el monumento.
Un segundo tramo de cinco escalones y un portal con arco de medio punto, con un marco formado por las dovelas, da acceso al interior del monumento.
Este está flanqueado por dos esferas armilares de metal, sobre dos plataformas en forma de paralelepípedo.

Características técnicas:
Altura: 56 m; Ancho: 20 m; Largo: 46 m; Cimientos: 20 m; Figura central (Infante): 9 m; Figuras laterales (32): 7 m