1940: La Exposición del Mundo Portugués

1940: La Exposición del Mundo Portugués

La elección de Belén para la construcción de la Exposición del Mundo Portugués privilegió la relación simbólica de Portugal con el río Tajo, y más específicamente el lugar desde el cual partieron las embarcaciones para explorar mares y tierras desconocidos, desde el s. XIV. El monasterio de los Jerónimos es usado como telón de fondo, como escenario, a través del cual se extiende el espacio de la exposición desde la Praça Afonso de Albuquerque hasta la Torre de Belém.

La exposición fue distribuida en torno a la Praça do Império, espacio articulador de los pabellones y de las secciones especiales.

De forma cuadrangular y teniendo como centro la Fuente Monumental, la plaza estaba delimitada por los principales pabellones de la exposición: al oeste por el «Pabellón de los Portugueses en el Mundo», de Cottinelli Telmo; y al este por el «Pabellón del Honor y de Lisboa», de Cristino da Silva, perpendiculares al río y separados del mismo por la Avenida da Índia y el ferrocarril. Como remate de la plaza, al sur, se encontraba el «Espejo de agua», de António Lino, y el «Monumento a los Descubrimientos», también de la autoría de Cottinelli Telmo en colaboración con Leopoldo de Almeida, situado sobre el muelle de Belém, en eje axial con la plaza. Como elemento simbólico fue incluida también la «Nao de Portugal», embarcación que pretendía recrear fielmente un galeón portugués de los siglos XVII-XVIII.

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